Os doy la bienvenida a mi lugar de descanso, un lugar donde os aburriré con mis más profundas reflexiones, donde os contaré, las más bonitas y/o estremecedoras historias que es capaz de crear mi mente. Un lugar donde esta parte de mí, la parte más profunda de mí, la más escondida, se desahoga. Esa parte, se encuentra en la nota más escondida de mi pentagrama.
sábado, 25 de junio de 2011
Y desapareció mi soledad infinita.
Caminaba por la orilla de aquella playa de arena ocre, cuando el ocaso se disponía a desaparecer de mi vista, y sentí una fuerte brisa mover uno de mis rizos dorados. Miré hacia atrás, creyendo tener una persona caminando detrás de mí. y algo había caminando detrás mía, pero no se trataba de una persona, no, era un perro, un dulce perrito, pequeño, de pelaje oscuro, con alguna que otra mancha ocre, y una muy peculiar en forma de círculo en el ojo derecho. Su limpieza estaba bastante descuidada, miré al rededor, tratando de buscar a su dueño, pero no encontré a nadie, así que supuse que estaría abandonado o perdido. Por todos los medios traté de que encontrar a su dueño, en el caso de que tal sujeto existiese. Pero nada, mi frustrada búsqueda no obtuvo frutos, y me alegré, porque así, pude quedarme con él. Y le agradezco cada día su compañía, y el momento de su llegada. Un momento de una soledad infinita. Hay seres, que llegan cuando más los necesitas, piensa en ellos, preocúpate por ellos, y cuídalos, para que estén para siempre contigo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario