A lo que quiero llegar con todo esto, es al no abusar de la imaginación, y a reconocer la realidad. A dejar de pensar en el: si yo tuviera, y pensar en el: yo tengo. A ser felices con lo que tenemos y somos.
Os doy la bienvenida a mi lugar de descanso, un lugar donde os aburriré con mis más profundas reflexiones, donde os contaré, las más bonitas y/o estremecedoras historias que es capaz de crear mi mente. Un lugar donde esta parte de mí, la parte más profunda de mí, la más escondida, se desahoga. Esa parte, se encuentra en la nota más escondida de mi pentagrama.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Valora lo que tienes, no lo que no tienes.
¿Por qué valoramos tanto lo que no tenemos?, no lo entiendo. NO TIENE SENTIDO. Hay que valorar lo que tenemos, ¿para qué valorar lo demás?, es de ser un poco mazoquista. ¡Bah! Si ya lo he dicho... lo seres humanos somos mazoquistas. Nos empeñamos en perseguir cosas sin sentido, sueños y metas imposibles, en creer en cosas que carecen de lógica. Imbéciles. Tontos de remate, eso es lo que somos. Dentro de poco, las neuronas estarán en peligro de extinción, y todo por nuestra culpa, y me incluyo. Soy una más de las mazoquistas, tontas de remate y imbéciles que hacen el gilipollas aveces en este planeta. Bueno, me quiero mucho, así que voy a decir que yo, no tanto. Yo soy más de imaginar, imaginar mucho, imaginar más aún, imaginar tanto que al final, me creo que lo que imagino es de verdad. Me empeño en flotar en la fantasía, y cuando me caigo de la nube, me doy de bruces contra la realidad. ¡La culpa la tienen los progenitores!, que nos inculcaron tantas barbaridades de pequeños, que si los reyes magos, que si papa noel, que si el ratoncito pérez (ratón inexistente que me creó un trauma infantil sin necesidad alguna) y la cigüeña que nos traía al mundo, me pasé parte de mi infancia buscando a esa cigüeña, por que se equivocó, yo quería vivir en París. Gracias a tal cantidad de cosas, hemos dado rienda suelta a la locura, en un mundo que ya está loco de sobra, que pasa por alto el razonamiento lógico, ¡y después se quejan de las cosas que se oyen por ahí!, no te quejes de algo que has causado o ayudado a causar. Aunque en realidad, eso, lo usamos como... ¡una especie de armadura!. ¡Como si fuéramos caballeros de la edad media!, Nos vestimos con armaduras para protegernos de lo que nos depara, y no está mal por un tiempo, pero tarde o temprano, la armadura se rompe.
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