Mañana por la noche, harán dos semanas desde que nos dimos "un tiempo". El tiempo varía demasiado, cuando más quiero que dure, pasa a la velocidad de la luz, y cuando quiero que pase rápido, se vuelve infinito. Os confieso, que sigo siendo ilusa, que sigo soñando por las noches que ese "tiempo" ha terminado, y que vuelvo a estar contigo, pero, ¿sabes?, no me importa esperar, por ti, no, lo que no me gusta es que lo que espero, probablemente no llegue nunca. ¡Que ingenuo!, tú, que afirmabas que era perfecta, y... ¡ME HAS DEJADO!, has dejado a lo que tu considerabas perfección. ¿Te digo la verdad o la mentira que le digo a la mayoría de las personas?, ¡no contestes!, te diré la verdad. Eres un mentiroso, a mi modo de ver. Que perfección ni que nada, que me amabas, já, no me creo ni una sola palabra. Ya te lo dije una vez, ESO, no es amar, amar es ver a un persona como lo más perfecto, ver sus errores como virtudes, aceptar que eres imperfecto, pero que eres la perfecta imperfección que supera la perfección, darlo todo por la otra persona, reír cuando esa persona ría, llorar cuando esa persona llore, perseguirlo hasta que tus posibilidades queden al 0%, pensar siempre que tienes uso de la razón en esa persona. Soy perfectamente consciente de que quizás, solo quizás, pedí demasiado, pero, si tan perfecta como tú afirmabas era yo, no podía ser tan fácil de conseguir, ¿no? Aveces me da por pensar que lograré que vuelvas conmigo, nuevamente, soy ingenua. No me doy cuenta de que ya te importo menos que nada, que me has olvidado a la velocidad de la luz, que no soy tan especial como dijiste que sería pasara lo que pasara, pero, al menos, ya no lloro al pensarlo, lo acepto, acepto que no soy nada del otro mundo, que no soy especial, que en realidad soy el tipo de persona que es ignorada por todo el mundo, pero, no me importa tanto, me voy acostumbrando a lo soledad, y además, me gusta. Algo que no me gusta es cuando estoy sola, es no poder hablar con nadie, así que para solucionarlo, he creado un par de amigos imaginarios, la mayoría van a su bola, y solo aparecen de vez en cuando, pero hay uno que está siempre, mi queridísimo Frederic. Frederic es el típico creído, prepotente, que insulta a todo el mundo, y odia a todo y a todos, menos a mí, y a la crema de queso Camembert. Posee un tupe, inquietantemente semejante al de mi querido Elvis Presley, el rey. Ojos verdes, exageradamente verdes, desconcertantemente verdes, ipnotizantemente verdes. Una mirada en la que te pierdes, y no te encuentras hasta pasados un par de minutos. Piel perfecta, sin impurezas, sin manchas, suave, y ligeramente bronceada. Labios finos, pero no líneas, poco marcados. Es muy flaco, con un cuerpo trabajado, alto, y realmente atractivo. No se corta un pelo cuando hablamos, si me tiene que decir algo, me lo dice, como le salga. También es desconcertante, no respeta mi intimidad, entra al excusado cuando me dedico a las funciones vitales, y hace comentarios groseros, pero es así, y lo, bueno, en realidad me quiero, porque es parte de mí. En realidad me quiero tanto, ¿eso es bueno no?, por lo menos, a mí me lo parece. No he sentido nunca que nadie me quisiera de verdad, así que, ¿por qué no quererme yo?. Así de simple todo, soy independiente, si los demás no quieren hacer algo por mí, ya lo hago yo. Espero con impaciencia, que lo que sentías, (supuestamente), por mí, resucite. No sé porque lo espero, supongo que es porque me han acostumbrado a esperar cosas que no ocurres, pero bueno, la decepción ya no me sorprende, estoy acostumbrada a ella. Poco a poco, me voy dando cuenta, de que voy aprendiendo a controlar mis sentimientos, y me siento orgullosa de mí. Nuevamente, de toda esta horrible situación para mí, he sacado algo positivo, pero por suerte para mis dientes, y desgracia para mis papilas gustativas, no me quedan caramelos, así que no hay más premio que una sonrisa de satisfacción, hasta aquí mi tercera confesión, la tercera confesión de una enamorada no correspondida.
Con amor, cariño, desconociendo el odio que siento, amortiguando la tristeza, y dejando paso al humor, una enamorada no correspondida.
Os doy la bienvenida a mi lugar de descanso, un lugar donde os aburriré con mis más profundas reflexiones, donde os contaré, las más bonitas y/o estremecedoras historias que es capaz de crear mi mente. Un lugar donde esta parte de mí, la parte más profunda de mí, la más escondida, se desahoga. Esa parte, se encuentra en la nota más escondida de mi pentagrama.
martes, 30 de agosto de 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
Confesiones de una enamorada no correspondida. 2
Que gran decepción. Lo admito, me creía el ombligo de tu mundo, y me he dado cuenta de que simplemente soy su mierda. Me creía la presidenta de tu país, y simplemente soy la basura que produces. Me creía importante para ti, y simplemente era un capricho pasajero. Que caprichosos somos los humanos, lo queremos todo, y nos deprimimos cuando nos damos cuenta de que no lo podemos tener. Me siento estúpida, habiendo creído que iba a durar para siempre, que me amabas de verdad, que lo nuestro era un cuento de príncipes y princesas, de esos que tanto repudiaba de pequeña y tanto admiro y deseo ahora. Ingenua, eso fui, y se debe a que el ser humano también es ingenuo, ¡y tanto que lo es!. Yo, por suerte o por desgracia, tuve y tengo una excusa para serlo. Cuando estamos enamorados, dejamos de pensar con lógica, todo es un mundo lleno de flores de colores, pajaritos que cantan, todo lleno de sonrisas y libre de lágrimas de tristeza, cosa que debemos agradecer a las depuradoras de agua Brita, que solo permiten el paso a las lágrimas de felicidad, dejando en su filtro las lágrimas de tristeza.
¿Sabes?, me jode pensar que vuelvo a no ser amada por nadie. Bueno, ahora que lo pienso, realmente nunca lo fui. Por mucho que lo afirmes, tú no me amaste. Si de verdad me hubieras amado, las cosas ahora no serían como son. Así que vuelvo a sentirme sola, ignorada, repudiada, y a ratos, a largos ratos, a larguísimos ratos, a ratos infinitos, triste. Sé que estarás leyendo esto, sé que eres seguidor de mi blog, y pensarás que soy ingenua por decir tal cantidad de cosas por aquí, donde tú y cualquiera las pueden leerlas, ¿pero sabes?, me da absolutamente igual quien lea esto, por lo menos, cuando escribo aquí, me siento escuchada. Además, estar enamorado no es algo que hay que esconder, ¿por qué?, es un sentimiento más, y no me gusta esconder mis sentimientos. ¿Para qué esconderlos? es una acción que carece de sentido. ¡Ni que fuéramos niños de primaria jugando al escondite! Creo, y repito, CREO, porque muchas veces lo dudo, que ya hemos madurado aunque sea un poquito, y que controlamos mejor las cosas que nos pasan, así que, dejémonos te tonterías, y demonos cuenta de que ocultar este tipo de cosas es absurdo. Quería comentar en mis confesiones, en las confesiones de una enamorada no correspondida, que me doy pena de mí misma, y es que no noto que a nadie más se la dé, así que, ¿por qué no dármela a mí misma?. Pues eso, me doy pena, me doy pena cuando te recuerdo, cuando lloro por ti, cuando soy incapaz de rehacer mi vida. En todos esos momentos, y muchos más, me doy pena, ¿pero sabes qué?, sonrío, porque el mundo no está hecho para contar calorías, digo... lágrimas. (¡Maldito anuncio de ligeresa!, me confunde). Pues eso, que cuando estoy triste, sonrío mientras lloro. Es raro, es enormemente raro, porque sé perfectamente que estoy triste, pero trato de ser feliz. Y noto como... como... ¡como si me diera ánimos a mí misma!, soy mi propia sube-autoestima. Sí, eso soy, mi propia sube-autoestima. Poco a poco, me doy cuenta de que cada vez soy más auto-suficiente. Me he acostumbrado a que nadie me saque las castañas del fuego, a hacerlo todo por mí misma, y, supongo que eso es positivo. ¡Anda!, pero si después de todo este testamento que a la mayoría no os importa absolutamente nada, hemos sacado algo positivo. Me felicito a mí misma con una sonrisa, y como premio... ¿un caramelo quizás?, Sí, ¿por qué no? Un momento, que subo al podium a recoger mi premio...
Mmm, que rico. Bueno, queridos, desconocidos, conocidos, por conocer, pero todos lectores, llego al final de mi 2ª confesión, la 2ª confesión de una enamorada no correspondida.
Con cariño, menos odio, menos tristeza, y más humor, una enamorada no correspondida.
Confesiones de una enamorada no correspondida. 1
-Te amo.
+Te quiero como amiga.
-Anhelo tus besos.
+Sólo abrazos, y de vez en cuando.
-Sueño cada noche que me amas.
+Sueño cada noche que por fin te has olvidado de mí.
Estas son tan solo alguna de las tristes cosas que pasan por mi mente, por la mente de una enamorada no correspondida.
Dolor, recuerdos que son tan solo eso, por desgracia, soledad, desamor, rechazo, tristeza, falta de cariño.
Esas son tan solo algunas de las cosas que libremente se divierten a mi costa dentro de mí.
Aveces se me olvida como era estar a tu lado, pero tan solo tengo que cerrar los ojos, y me acuerdo de ti, de cuando me besabas, de cuando me mirabas. Y rápidamente, tengo que volver a abrir los ojos, porque están desbordantes de lágrimas de melancolía de aquellos tiempos tan felices.
¿Sabes?, te amo, no lo dudes. Pero te puedo jurar, que cada vez que pienso en que no me correspondes, se acciona la parte de mi asesina, y siento necesidad de clavarte todo lo que se pueda clavar, de matarte de todas las formas posibles, de joderte la vida como nunca te la han jodido, de asesinar a la guarra, (con perdón, es posible que no seas guarra, pero para mí, todas las chicas que estén con él, o cerca de él, o LO QUE SEA, y repito: LO-QUE-SEA, serán guarras), de arrancarle la cabeza, y de llevarla por los pelos hasta mi jardín, coger la motosierra de mi padre, cortárle la parte superior del cráneo, y hacer un florero con su cabeza. Sí, lo admito, quizás, solo quizás, estoy un poco fuera de mis casillas, pero es lo que siento. Cuando tengo ganas de matarte, me siento inútil, porque soy totalmente consciente de que soy incapaz de matar a un ser tan perfecto como lo eres tú para mí. Pobre ilusa, aún sueño por las noche que te arrepientes y vienes pidiéndome perdón por todo, pero despierto, y me doy cuenta de que nada de eso es verdad, haciendo que mi cara transmita amargura mientras nuevamente se desbordan las lagrimas por mis mejillas fruncidas por el enfado que me produce tu rechazo.
Con odio a ratos, amor de sobra, tristeza de más, y tratando de echarle humor la asunto, una enamorada no correspondida.
Lo llamo karma.
Duele, duele como una puñalada en el corazón, y es que para mí, eso es lo que es. Un dolorosa puñalada en el corazón, por la persona de quien más me duele recibirla. Es posible que sean imaginaciones mías, de hecho eso es algo que me gusta pensar, pero, ¿y si no lo son? Temo cada día la existencia de lo que estoy pensando, paso minutos en silencio negándome a mí misma lo que todo me indica que es. Es tan triste, necesito negarmelo a mí misma porque nadie más me lo puede negar, todos piensan que las cosas son como me niego a creer que son. ¿Cómo?, ¿por qué?, esas son tan solo algunas de las preguntas que me hago constantemente. El ser humano es muy curioso, y yo, un extraterreste no soy, aunque tampoco peco de cotilla. Simplemente, me incumbe, y necesito saberlo. La angustia me corroe por dentro, minuto a minuto, segundo a segundo, siento como mi respiración se acelera de repente, como mis ojos se paralizan incrédulos, como mi cerebro pone a funcionar miles y miles de especulaciones, todo carece de sentido, y tiene demasiado sentido a la vez. No sé que creer, no sé que pensar. Todo me parece tan... tan... ¡irreal!, sí, definitivamente es eso, esto es irreal, esto es un sueño, solo tengo que concentrarme y despertar de esta horrible pesadilla que no me deja vivir con tranquilidad, que estropea todos mis planes, este huracán que lo alborota todo. Bueno, allá vamos, voy a despertar de esta pesadilla, cerraré los ojos, contaré hasta tres, los abriré, y todo será otra vez como antes. Cierro los ojos... 1... 2... ¡3!, mis ojos se abren con incontrolable impaciencia, esperando abandonar esta horrible situación, pero nada. Mi agonía sigue, mis dudas siguen, y tengo miedo a preguntarlas, porque o me mentirán, o me dirán algo que no quiero saber. ¿Por qué?, me repito una vez más, ¿por qué a mí?, acaso no se suponía que yo no merecía esto. Pues estoy teniendo lo que no merezco, según tú. Según yo, estoy pagando por todas aquellas veces en las que me porté mal, estoy pagando mis platos rotos, estoy quedando en paz con el mundo, a un coste muy alto, mucho más alto de lo que yo hubiera deseado. No me importa pagar por mis errores, pero dentro de poco, alguien tendrá que pagar por este error. No lo llamo venganza, simplemente, karma.
viernes, 26 de agosto de 2011
Y quiero decirte...
...que desde que te conocí, no he dejado ni un solo segundo de pensarte, de desearte, de quererte. Quiero decirte, que desde aquel primer día que comenzamos a hablar, sin haber pasado más de 5 segundos de que te ausentaras a descansar, deseaba que fuera el día siguiente, para volver a hablar contigo. Quiero decirte, que desde aquel día 6 de mayo, en el que mi mirada buscó la tuya, que velozmente esquivaste, acción que reproché, haciéndote caer dulcemente en mis labios, desde aquel precioso día, no he dejado de pensar en saborear tu boca una y otra vez. Quiero decirte, que aunque muchas veces lo dudaste, tú fuiste, eres, y serás, el más importante para mí, venga quien venga, haga lo que haga, tú serás especial. No sabes cuanto desearía, que estas palabras salieran de forma sincera de tu boca, pero deseo tantas cosas. Hay que desear algo para que se cumpla, ¿no? Quiero decirte, que desde que aquel día 22 me susurraste tímidamente, que fuéramos en serio, no se me ha siquiera pasado por la cabeza otro que no seas tú. Y eso se debe, a que tú me has enseñado a amar a un ser imperfecto, haciéndome ver, que eres la perfecta imperfección que supera la perfección. Quiero que sepas, que desde que has puesto punto y final a lo que comenzó ese día 22, no he parado de pensar en ti, en que hice mal, en como algo tan grande como lo que había entre tú y yo, puede quedar así, en como te deseo, te amo, te extraño. Porque no he dejado de pensar en ti un solo día, una sola hora, un solo minuto, un solo segundo, ni tan siquiera una sola décima de segundo. He derramado lágrimas por la tristeza que me crea tu ausencia, tal es esa tristeza, que todavía no he pensado en rehacer mi vida, ni creo que lo piense en mucho tiempo. Quiero que sepas, que te amo como si no hubiera un mañana, y es que, para mí no lo hay, porque, muchas veces, el mundo para mí, sin ti no tiene sentido. Quiero que sepas, que estaré esperándote, con el calor de mi cuerpo para refugiarte cuando haga frío, con el amor de mis besos para alegrarte cuando estés triste, con el cariño de mis abrazos y caricias para hacerte ver que estoy aquí cuando te sientas solo, y con la ternura de mi mirada para que te enamores una vez más de mi, y pueda ser feliz a tu lado.
Con cariño, tristeza, y mucho, pero que mucho amor, una enamorada no correspondida.
Llueve, llueve infinitamente. Lleva todo el día lloviendo. Pero ella no se ha percatado, no ha querido hacerlo. ¿Para qué?, ¿acaso iba a cambiar algo?. No, por ello no ha querido saber nada, de nada. Pero finalmente, ha decidido salir a la calle. Cada gota de agua que roza su desnuda piel, le hace estremecerse. Cada gota de agua que empapa su ropa, le hace sonreír. Se estremece y sonríe. No recordaba aquella gran sensación de estar sin demasiada ropa bajo la lluvia. Se siente, en parte, como cuando nada. Agua rozando casi todo su cuerpo, pero no se siente como si volara. Se siente libre, sí, pero no tanto. Piensa en él. Le hecha de menos. Un poco cansada ya de la lluvia, se sienta en un banco. Es probable que coja un resfriado, pero no le importa. Cierra los ojos, se evade del mundo, viaja a otra galaxia. El frío invade su cuerpo, y no hace otra cosa que recordar el calor que le proporcionaba él. Una de las cosas que más le gusta del agua, es que consigue que no se note que estás llorando. Y mientras aquellas gotas de lluvia caen por su cara, un lágrima de melancolía se une al río que baja por su hombro empapando aún más su ya, quizás demasiado mojada, camiseta de Mickie Mouse. De pronto siente como alguien que camina por la cale, se le acerca. Es él. Pero, ¿él no se iba?
-Amor, ¿qué haces aquí?, te ibas a marchar.
-Sí, me iba- dijo destacando la palabra "iba"-, pero no puedo marcharme y dejarte aquí. He convencido a mis padres, ellos se van, yo me quedo, con mis tíos, contigo. Te amo.
-Bésame.
-No hace falta que los pidas.
Y sus labios se juntaron en un beso apasionado, cariñoso, ilusionado, bajo la lluvia, en medio del frío que segundos antes invadía sus cuerpo, y que ahora, mientras se proporcionan calor el uno al otro, es inexistente.
-Amor, ¿qué haces aquí?, te ibas a marchar.
-Sí, me iba- dijo destacando la palabra "iba"-, pero no puedo marcharme y dejarte aquí. He convencido a mis padres, ellos se van, yo me quedo, con mis tíos, contigo. Te amo.
-Bésame.
-No hace falta que los pidas.
Y sus labios se juntaron en un beso apasionado, cariñoso, ilusionado, bajo la lluvia, en medio del frío que segundos antes invadía sus cuerpo, y que ahora, mientras se proporcionan calor el uno al otro, es inexistente.
domingo, 21 de agosto de 2011
De todo a nada.
Una palabra, un gesto, una mirada. Lo dice todo. Lo cambia todo. Esa horrible sensación, pasas de tenerlo todo o casi todo, a no tener nada o lo que no quieres.
Tenerle, quererle, amarle, desearle.
Extrañarle, amarle en silencio, odiarle a ratos.
Pasas de ser lo más importante, a un segundo punto de vista.
Si ya te sentías insignificante en este gran mundo, tan lleno de gente, ahora,mucho más.
Poco a poco te das cuenta de que ya has pasado por esto, de que la vida continúa, de que tienes 13 años, no es edad para amargarte por este tipo de cosas, y sonríes sin saber por qué, supongo que para harcerle creer al mundo, y a ti misma que estás bien, aunque a ratos te derrumbes.
"El mundo está lleno de peces, este era tan solo un besugo", te dirán, y aunque tu lo afirmes sonriente, pensarás: "No, para mi no era un simple besugo, era el mejor pez del mar".
Pero lo asimilarás, y te darás cuenta de que, las cosas son como son, que por amargarte, no te va a ir mejor, y que, si la vida te da mil razones para llorar, tienes que darle mil y una para sonreír.
Tenerle, quererle, amarle, desearle.
Extrañarle, amarle en silencio, odiarle a ratos.
Pasas de ser lo más importante, a un segundo punto de vista.
Si ya te sentías insignificante en este gran mundo, tan lleno de gente, ahora,mucho más.
Poco a poco te das cuenta de que ya has pasado por esto, de que la vida continúa, de que tienes 13 años, no es edad para amargarte por este tipo de cosas, y sonríes sin saber por qué, supongo que para harcerle creer al mundo, y a ti misma que estás bien, aunque a ratos te derrumbes.
"El mundo está lleno de peces, este era tan solo un besugo", te dirán, y aunque tu lo afirmes sonriente, pensarás: "No, para mi no era un simple besugo, era el mejor pez del mar".
Pero lo asimilarás, y te darás cuenta de que, las cosas son como son, que por amargarte, no te va a ir mejor, y que, si la vida te da mil razones para llorar, tienes que darle mil y una para sonreír.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
