Os doy la bienvenida a mi lugar de descanso, un lugar donde os aburriré con mis más profundas reflexiones, donde os contaré, las más bonitas y/o estremecedoras historias que es capaz de crear mi mente. Un lugar donde esta parte de mí, la parte más profunda de mí, la más escondida, se desahoga. Esa parte, se encuentra en la nota más escondida de mi pentagrama.

lunes, 29 de agosto de 2011

Lo llamo karma.

Duele, duele como una puñalada en el corazón, y es que para mí, eso es lo que es. Un dolorosa puñalada en el corazón, por la persona de quien más me duele recibirla. Es posible que sean imaginaciones mías, de hecho eso es algo que me gusta pensar, pero, ¿y si no lo son? Temo cada día la existencia de lo que estoy pensando, paso minutos en silencio negándome a mí misma lo que todo me indica que es. Es tan triste, necesito negarmelo a mí misma porque nadie más me lo puede negar, todos piensan que las cosas son como me niego a creer que son. ¿Cómo?, ¿por qué?, esas son tan solo algunas de las preguntas que me hago constantemente. El ser humano es muy curioso, y yo, un extraterreste no soy, aunque tampoco peco de cotilla. Simplemente, me incumbe, y necesito saberlo. La angustia me corroe por dentro, minuto a minuto, segundo a segundo, siento como mi respiración se acelera de repente, como mis ojos se paralizan incrédulos, como mi cerebro pone a funcionar miles y miles de especulaciones, todo carece de sentido, y tiene demasiado sentido a la vez. No sé que creer, no sé que pensar. Todo me parece tan... tan... ¡irreal!, sí, definitivamente es eso, esto es irreal, esto es un sueño, solo tengo que concentrarme y despertar de esta horrible pesadilla que no me deja vivir con tranquilidad, que estropea todos mis planes, este huracán que lo alborota todo. Bueno, allá vamos, voy a despertar de esta pesadilla, cerraré los ojos, contaré hasta tres, los abriré, y todo será otra vez como antes. Cierro los ojos... 1... 2... ¡3!, mis ojos se abren con incontrolable impaciencia, esperando abandonar esta horrible situación, pero nada. Mi agonía sigue, mis dudas siguen, y tengo miedo a preguntarlas, porque o me mentirán, o me dirán algo que no quiero saber. ¿Por qué?, me repito una vez más, ¿por qué a mí?, acaso no se suponía que yo no merecía esto. Pues estoy teniendo lo que no merezco, según tú. Según yo, estoy pagando por todas aquellas veces en las que me porté mal, estoy pagando mis platos rotos, estoy quedando en paz con el mundo, a un coste muy alto, mucho más alto de lo que yo hubiera deseado. No me importa pagar por mis errores, pero dentro de poco, alguien tendrá que pagar por este error. No lo llamo venganza, simplemente, karma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario